Cada año, la industria tecnológica nos bombardea con decenas de novedades que prometen cambiarlo todo, pero que rara vez resuelven algo verdaderamente sustancial. Durante décadas, el sector ha competido en una carrera por ver quién lanzaba antes una nueva función, empujando al consumidor a la renovación constante que ha terminado por generar más desconfianza que ilusión. En un escenario donde casi cualquier producto cumple a nivel técnico, las especificaciones ya no son una diferencia. Lo que diferencia hoy a una compañía son sus valores y coherencia para ir a contracorriente. En LG creemos que innovar es más que lanzar nuevas especificaciones, sino que debe ser una manera de ayudar al consumidor y resolver sus necesidades, algo que creo que nuestro lema, lejos de ser una frase publicitaria, resume muy bien: Life’s Good, una actitud ante el mundo basada en el optimismo y en el convencimiento de que la tecnología solo tiene sentido si mejora la vida de las personas. Tenemos el firme propósito de hacer más sencillas las cosas, restar problemas, devolver tiempo y liberar a las personas de cargas innecesarias. Pero si las mejoras en especificaciones ya no contribuyen a esto, ¿cómo podríamos seguir ayudando a nuestros consumidores? El ritmo actual nos exige estar en demasiados frentes a la vez. Solemos pensar que el estrés proviene únicamente del ámbito profesional, pero la realidad es que el peso de la gestión doméstica y los imprevistos cotidianos desgastan tanto o más. La tecnología en el hogar no debería ser una fuente más de incertidumbre, sino justo lo contrario: un pilar en el que apoyarse para vivir con la certeza de que las cosas simplemente funcionan. Por eso, en LG lo tenemos muy claro: la innovación tecnológica debe estar hecha para durar, por eso desde este año ofrecemos en España Garantía de por Vida en los motores y compresores de todos productos de hogar . Somos la primera marca en el mundo que lo ofrece, y dentro de LG, el primer país que ha puesto en marcha la iniciativa, y podemos hacerlo porque los datos nos respaldan: la tasa de incidencias de nuestros motores es de apenas el 0,2%. Cuando tienes la certeza de que tu tecnología es sólida, puedes comprometerte de por vida sin dudar. Llegados a este punto, muchos se pueden preguntar: «Si garantizamos un producto para toda la vida, ¿no estamos acabando con la innovación?». La respuesta es un no rotundo. Queremos que, quien decida renovar su equipo, lo haga con total libertad porque una nueva tecnología se adapta mejor a una nueva etapa de su vida, pero será su decisión, no una imposición forzada por un componente defectuoso. Este paso responde a una exigencia de la sociedad cada vez más clara. El consumidor ya no compra por impulso; busca lo que llamamos una compra inteligente: máxima calidad, eficiencia energética real y, sobre todo, la sostenibilidad. Y aquí enlazamos con una convicción que defiendo allá donde voy: el producto más duradero es el más sostenible, aquel que no necesita ser fabricado dos veces. El verdadero compromiso medioambiental no consiste en poner una etiqueta verde en una caja de cartón reciclado, sino en diseñar un frigorífico o una lavadora que dentro de quince o veinte años siga funcionando como el primer día. Cuidar de nuestro entorno es una responsabilidad que asumimos como compañía y que ponemos en práctica desde el diseño de nuestros productos hasta nuestros servicios post-venta, pero que también queremos llevar un paso más allá. Esto es lo que hacemos desde nuestro proyecto Smart Green, un movimiento de regeneración de ecosistemas con el que buscamos inspirar a personas, empresas e instituciones a poner su granito de arena mediante la acción, lo que desde LG hemos bautizado como Sostenibilidad 2.0. A través de iniciativas sencillas basadas en potenciar las tecnologías más perfectas que existen, las de la propia naturaleza, demostramos que los pequeños gestos, cuando se multiplican, generan impactos gigantescos. La tecnología tiene que
También lo cubren: El Liberal.
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