Pintó el mar y la playa con colores azules y verdes e hizo de su manejo de la luz una seña universal en la historia del arte. Ahora, la luz mediterránea de Sorolla vuelve, esta vez para quedarse, al Museo Goya gracias a la cesión de un coleccionista anónimo. El museo ha incorporado trece pequeños óleos y una caja de apuntes que el pintor valenciano utilizaba para pintar al aire libre a su colección permanente. Estas se pueden ver en la tercera planta del centro expositivo, cuya reinauguración fue hace algo menos de un mes. Unas piezas que, a pesar de su tamaño (miden entre 15x8 y 15x21 cm) tienen una gran importancia para entender la impronta artística del pintor. Él las llamaba "apuntes" o "notas de color" y es que le servían como bocetos para hacer luego composiciones de un mayor tamaño. En ellas se puede admirar el mar, las playas de Biarritz y del Cabañal pero también a Elena, una de las hijas del artista, y otras escenas cotidianas. Sin embargo, una de las piezas "más íntimas y especiales", en palabras de la asesora artística, Marisa Oropesa, de esta incorporación es ese pequeño estuche que Joaquín Sorolla llevaba consigo, sobre todo al mar, y en el que el visitante podrá ver todavía manchas de pintura. "Esa cajita es una de las piezas más delicadas porque él lo tocó, la llevaba a Biarritz, a su maravillosa Valencia donde pintaba el mar con esos colores. Es algo muy especial. Hay que tener en cuenta que en el siglo XIX es cuando empieza ese auge de la pintura al aire libre que comenzaron los franceses y luego los pintores españoles empezaron a pintar en el río, en las montañas...", explicaba este viernes. Aunque para él eran bocetos, "Playa del Cabañal", "Playa de Biarritz", "Elenita en la orilla" o "Esperando las barcas" son piezas "deliciosas" cuya grandeza no está en el tamaño. "Aunque sean cuadros pequeñitos, intimistas, deliciosos, con esos colores, incluso hay algunos rayando la abstracción, nos damos cuenta de ese gran genio que hay detrás", reconocía Oropesa. El director general de Fundación Ibercaja, José Luis Rodrigo , valoraba que que la luz de Sorolla hubiese "vuelto al museo" (ya hubo una gran exposición del pintor en 2024) y esta vez "para quedarse" era una "magnífica noticia". "No hablamos solo de trece obras nuevas que enriquecer los fondos del museo, hablamos de la oportunidad de acercarnos de una manera más íntima a uno de los grandes nombres de la historia del arte español. La luz de Sorolla vuelve cuando la luz y la mirada de este museo también cambia con nuevos espacios. Seguimos teniendo ese objetivo de convertirnos en referencia nacional e internacional", ha expresado Rodrigo. Las piezas de Sorolla se unen a las más de 500 obras que el museo posee en su colección permanente, tanto del pintor de Fuendetodos como de otros artistas universales. Date de alta para recibir nuestro boletín diario gratis en tu correo.
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