Música y baile como ritual para huir de lo material y abrazar lo verdaderamente importante, para despertar la conexión perdida y volver a compartir y celebrar la vida. Esto es lo que nos ofrece Nita en “Magma” (Warner, 26), su debut en solitario y un renacer artístico. Los cambios vitales y artísticos se funden en el latido de Magma” y en la forma de entender el arte de Nita . “Para mí el arte no tiene sentido si no hay un reflejo honesto que muestre el momento vital que uno está atravesando. Yo no entiendo la vida dándole al piloto automático, llevaba tiempo sintiéndome estancada y necesitaba explorarme artísticamente y recorrer otros caminos… Sentirme más libre a la hora de expresarme. Entre la disolución de mi banda y mi maternidad en solitario, a la cual me he entregado por completo, conseguí hacer teatro, algo que nunca había hecho y que me permitió precisamente salir de las fronteras conocidas para mí. Y esos retos, ese salir de lo conocido para explorar nuevos espacios, me resulta excitante, y la vida para mí es eso, es seguir mi instinto, moverme desde la pasión, me niego a conformarme”. De ahí que el poder transformador del amor sea un fuego que sale a la superficie y crea nuevos mundos, fundiéndose en este trabajo rebosante de simbolismo con ese otro milagro que habita en el vientre materno. “’Milagro 18:08’ se llama así porque es el día en el que di a luz. El disco está lleno de simbolismo. El número ocho me acompaña desde siempre y también simboliza el infinito. Es una canción que escribí inspirada en un momento trascendental que viví en una isla remota de Filipinas, hace muchos años… Y la escribí mientras amamantaba a mi hijo. Este disco está impregnado de amor, de amor por la belleza del mundo, de amor por la música, de amor por los seres humanos”. Aunque estamos ante el debut en solitario de Nita , ha elegido a un buen compañero de viaje para crear la arquitectura electrónica de “Magma”, a Santiago Gonzalo, más conocido artísticamente como Bronquio . “Decidí hacer un disco puramente electrónico, porque este estilo de música me conecta mucho con la parte más performativa a la hora de tocar en directo. Me permite explorar con mi expresión corporal, y esta es una parte fundamental de mi identidad como artista. Me encontré con Santi después de varios años por casualidad, y tras hablar con él y proponerle el trabajo y contarle el mensaje que yo quería transmitir conceptualmente, sentí que estábamos en sintonía. Creo que tiene un universo musical súper especial y genuino. Él ha creado todo el universo electrónico y yo todas las letras y las melodías vocales. Cada canción ha nacido de una manera totalmente diferente, pero todas han sido muy orgánicas y mi premisa a la hora de hacer este disco, sin duda, ha sido la frescura. Estoy feliz también de que tengamos a nuestra tierra en nuestra obra, ya que los dos somos de Andalucía”. Volver a conectarnos a la raíz natural y a la piel con piel, para así escapar del sistema económico imperante que nos empuja a producir y consumir sin pausa, olvidándonos de nosotros mismos y de las emociones humanas. “En ‘Azul Nomeolvides’ hablo sobre el encuentro entre el humano y la naturaleza en soledad desde la quietud, escuchando el agua, el viento, el movimiento de los árboles... Hablo sobre el mensaje que la naturaleza nos da cada día y del cual nos estamos desconectando, viviendo en las grandes ciudades y atrapados en un sistema brutalmente capitalista. En ‘Echo de menos la flor’ quise hacer una sutil crítica al sistema. El humano que se encuentra dentro de una rueda de producción y de manera autómata empieza a bloquear todos sus instintos, sus apetencias, sus necesidades y con ello su felicidad. Están pasando ahora muchas cosas. Estamos viviendo tiempos muy convulsos y siento que estamos entrando en otra forma de conectarnos… Es importante para mí despertar esa conciencia para poder valorar lo que realmente es importante, que definitivamente no es lo material. Me gustaría mucho que mi
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