Ha sido una de las competencias más emblemáticas de todos los tiempos Dentro del compendio de efemérides hípicas, existen pasajes amargos que de igual forma merecen ser recordados por marcar hitos imborrables en el deporte norteamericano. Uno de ellos ocurrió precisamente un 6 de noviembre de 2010, cuando se disputó por primera vez bajo luz artificial la Breeders’ Cup Classic (G1) en el hipódromo de Churchill Downs, en Kentucky. En aquella competencia actuaba Zenyatta, la yegua sensación que cautivó al mundo a comienzos de siglo. Con la conducción de Mike Smith, la pensionada de John Shirreffs salía a la pista para cumplir su presentación número 20, en el intento de extender una seguidilla perfecta de 19 triunfos consecutivos. Sin embargo, aquella tarde a las 6:47 p. m., el caballo Blame —guiado magistralmente por Garrett Gomez— terminó con el invicto de la reina y sumergió a la afición mundial en una profunda tristeza. Doce contendientes acudieron a la cita en la jornada sabatina, la cual contaba con la gran novedad del estreno de un sistema provisional de iluminación en el circuito de la ciudad de Louisville. El favoritismo de Zenyatta en las taquillas era abrumador (1-1), muy por encima de Lookin At Lucky (4-1) y el propio Blame (5-1). Al darse la partida, Zenyatta accionó en la última colocación como era su costumbre, aunque esta vez quedó notablemente distanciada del penúltimo lugar. La vanguardia la asumió First Dude con la guía de Robby Albarado, en fraccionales de 23.1 y 47.0 para los primeros 400 y 800 metros. Blame transitaba cómodo en el medio del pelotón, mientras Zenyatta marchaba en el fondo a más de 25 cuerpos del puntero. Cuando la cátedra esperaba la acostumbrada atropellada de la defensora de las sedas de Jerry y Ann Moss, la competencia tomó un rumbo inesperado. Cuatro ejemplares entablaron una dura batalla por el mando abriendo ventaja sobre el resto. La campeona continuaba en el foso y, aunque comenzaba a descontar terreno, requería de un esfuerzo titánico para alcanzar. Al ingresar en el tramo decisivo, Blame y Lookin At Lucky entablaron un cerrado duelo por la posición de honor, al tiempo que Mike Smith buscaba afanosamente espacio entre rivales para lanzar el remate de Zenyatta. Blame tomó la delantera a falta de 150 metros y, tres líneas más afuera, Zenyatta se abalanzó con una furia jamás exigida en su campaña. Esta vez, la distancia no le alcanzó a la reina. Blame resistió de forma heroica para imponerse por apenas una cabeza en una de las conducciones más memorables de la carrera de Garrett Gomez. El pupilo de Albert Stall Jr. detuvo los cronómetros en 2:02.18 para la milla y cuarto (2.000 metros) ante 72.739 espectadores estupefactos que presenciaron la caída de un mito en uno de los momentos más dramáticos e inolvidables en la historia del hípismo. ¿Quieres recibir notificaciones de alertas? ¿Quiere recibir notificaciones de alertas?
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