Cualquiera que tiene una empresa entiende perfectamente la importancia de adquirir activos fijos. De incorporar maquinaria industrial, renovar la flota de vehículos o de dotar a la plantilla de equipos informáticos, pues todo esto supone una inversión patrimonial destinada a generar rendimiento económico durante varios ejercicios. Por ello, la legislación tributaria en España exige que estos elementos no se imputen como un gasto directo del trimestre, sino que se incorporen al balance de la organización para ser amortizados a lo largo de su vida útil. Sin embargo, la relación comercial que se establece con los proveedores de ese tipo de bienes no siempre concluye con la firma de la compra. Puede que, tras haber registrado un equipo en el activo e iniciado su cuadro de amortización, deba hacerse un abono por garantía, la devolución parcial de un componente, se detecte un error en la aplicación del tipo impositivo o se conceda un descuento retroactivo por retrasos en la entrega. Cuando se produce cualquiera de estas alteraciones, la normativa obliga a tramitar el reajuste formalmente. Entender el funcionamiento de las facturas rectificativas y aprender a procesarlo mediante el uso de soluciones informáticas especializadas es clave para mantener la salud financiera del negocio sin descuadrar los libros oficiales. En el ordenamiento jurídico español, los documentos comerciales emitidos cuentan con la presunción de inalterabilidad. De hecho, la Ley Antifraude y el Reglamento de Facturación impiden reescribir, borrar o anular comprobantes de venta una vez consolidados. Por tal motivo, cuando se requiere modificar un documento expedido, la única vía oficial permitida por la Agencia Estatal de Administración Tributaria (AEAT) es emitir o solicitar facturas rectificadas. Hablamos de un instrumento mercantil que se utiliza cuando la factura original incumple los requisitos legales, cuando se produce una devolución de mercancía o cuando se alteran la base imponible o los tipos del IVA aplicados. Para que una rectificación sea válida ante una inspección de la Agencia Tributaria, debe contener de forma clara: Según el Real Decreto 1619/2012, la emisión de la rectificación debe realizarse tan pronto como el obligado tributario tenga constancia de las circunstancias que la justifican, siempre que no hayan transcurrido más de cuatro años desde el devengo del impuesto o desde que se produjeron las causas del ajuste. Como verás, la gestión de los activos fijos añade un nivel de complejidad técnica superior a las compras corrientes. En nuestro país, por ejemplo, los bienes corporales o inmateriales cuyo valor de adquisición supere los 3.005,06 euros y estén destinados a ser utilizados por un periodo superior a un año deben registrarse en el Libro Registro de Bienes de Inversión . Por eso, cuando una corrección comercial afecta a un activo amortizable, la contabilidad de la empresa se ve impactada en tres dimensiones: El problema es que intentar reajustar los planes de amortización a mano tras recibir un abono suele derivar en errores de fórmula que alteran los cierres contables de ejercicios pasados ya presentados. En cambio, utilizando un software especializado para la administración de activos se resuelve este reto mediante una secuencia automatizada: Dentro del mercado de softwares de gestión empresarial diseñados para pymes y trabajadores autónomos en España, destaca particularmente la plataforma Contasimple by Shine , por su eficiencia para unificar la emisión de documentos comerciales, el seguimiento de activos patrimoniales y la gestión de almacén en un único entorno digital. Contasimple ofrece una solución de facturación que permite corregir errores en las facturas al instante y mantener las cuentas al día: El programa simplifica la administración de los activos corporativos desde la fecha de adquisición hasta su completa amortización con funcionalidades como: De forma paralela, su módulo de control de almacén garantiza la coincidencia e
También lo cubren: La Voz De Gijon.
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