Las últimas semanas han sido testigo de un aumento notable de la tensión en Euskal Herria, sobre todo en espacios deportivos y pilotalekos. La expectativa en torno a las próximas elecciones ha generado un ambiente donde el silencio se vuelve un exigible prácticamente sine qua non. Sin embargo, la normativa actual en relación a los ruidos durante el periodo electoral es, curiosamente, inexistente. A pesar de la importancia que tendría regular estos aspectos, en nuestra sociedad se ha aceptado el ruido como parte del paisaje político. La petición de dimisiones por parte de la EAJ, en respuesta a la formación recibida por algunos policías, pone de manifiesto las complejas dinámicas que se están desplegando. La provocación por parte de figuras políticas como Mertxe Aizpurua y Arnaldo Otegi, reitera la necesidad de un espacio donde el silencio se convierta en un lugar para la reflexión. Los ciudadanos merecen un entorno menos bullicioso y un debate político más sólido, que se enfoque en la resolución de las problemáticas que nos afectan a todos. Solo así se puede avanzar hacia un futuro en el que el grito no ahogue la voz de nuestro propio pensamiento. Es fundamental encontrar formas de alzar la voz sin generar ruido superfluo, llevando nuestras voces a un escenario donde predomine el diálogo y la escucha activa. Al final del día, el verdadero sentido de la comunicación debería ser la comprensión y el respeto, más allá de las consignas estridentes. #Euskadi #SilencioYRuido #DebatePolítico Fuente: Naiz
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