Hay un lugar entre Cuenca y Albacete que rompe todos nuestros esquemas de la típica imagen que normalmente nos viene a la mente de Castilla-La Mancha . Llegamos hasta Enguídanos , un municipio de la serranía conquense que se ha convertido en uno de los grandes referentes para el turismo de naturaleza y aventura del interior peninsular. Aterrizamos nuestras miradas en el extremo oriental de la provincia de Cuenca, a un paso del territorio de la Comunidad Valenciana , en un lugar que se aleja completamente de la imagen seca y horizontal con la que muchas veces se identifica a Castilla-La Mancha. Un paraíso natural que se esconde en las serranías conquenses. Estamos en Enguídanos, una población donde el agua lo condiciona todo , donde los relieves calizos de la Serranía Baja conquense han sido modelados de manera extraordinaria con el correr del tiempo por las aguas del río Cabriel y sus afluentes. El resultado no puede ser más poético desde un punto de vista de la morfología terrestre: hoces, pozas de color azul turquesa, senderos que discurren encajonados… De hecho, el propio nombre de Enguídanos parece ser que hace alusión a esa abundancia de agua en el terreno, y no es de extrañar si atendemos a la profusión de regatos, manantiales, chorreras, fuentes, etc. El protagonista indiscutible de todos ellos es sin lugar a dudas el río Cabriel , considerado uno de los mejor conservados en su estado natural de Europa. Su valle, declarado Reserva de la Biosfera de la Unesco , da buena muestra de su importancia en este sentido y el tramo que discurre por el término municipal de Enguídanos es uno de sus mayores exponentes. El emblemático Castillo-Fortaleza de Enguídanos. El alto valor ecológico y geológico de este afluente del río Júcar a su paso por la comarca han hecho de él un estandarte del turismo de naturaleza, con el gran atractivo e icono de las conocidas Chorreras del Cabriel , un espacio sencillamente sublime en el que el río se transforma en una sucesión de cascadas y pozas de un hipnotizante azul color turquesa. El espectáculo natural que conforman es del más alto nivel. E l agua cae escalonadamente sobre las diferentes plataformas de roca caliza creando un marcado contraste entre el verde de la vegetación y el color blanquecino de las formaciones y el agua, dando como resultado uno de los paisajes más fotografiados de la provincia de Cuenca y estimulando además nuestros oídos con el sonido constante del agua. La sedimentación del carbonato cálcico transportado por el agua, además de generar esos tonos blanquecinos, favorece que la entrada de la luz solar nos permita disfrutar de esos colores paradisíacos. El agua turquesa característica del río Cabriel. Si bien las Chorreras son uno de los escenarios naturales más singulares del interior peninsular, no es menos cierto que Enguídanos nos ofrece mucho más tanto en su término municipal como en su entorno , habiéndose convertido actualmente en uno de los destinos de turismo activo más destacados de Castilla-La Mancha. Y es que el pueblo ha sabido aprovechar su patrimonio natural para construir toda una identidad turística que gira alrededor de la sostenibilidad, el senderismo , los deportes de aventura y el contacto directo con el medio rural. Por un lado, el senderismo se ha convertido en una de las actividades preferidas de quienes visitan la zona, gracias a la existencia de varios senderos homologados que permiten descubrir el entorno desde distintas perspectivas , llevándonos a través de pinares, paredes rocosas de hoces como las del Agua, Mira o la Cerrada, enclaves de baños como El Salobral, pequeñas cascadas o embalses como el de Contreras. Un paseo por el pueblo de Enguídanos, Cuenca. Por otro lado, para los más osados, Enguídanos es un regalo para los amantes del turismo de aventura y el deporte al aire libre, con la presencia de empresas multiaventura que ofrecen actividades como rafting , barranquismo , kayak , rutas en 4x4, puenting , bicicleta de montaña … Y, por si
Ver más en News Today