Centro de transfusiones de sangre. Europa Press Los bancos de sangre españoles se muestran menos expuestos a ciberataques al no tener centralizada su seguridad y contar con infraestructuras independientes en cada centro. La baja conectividad a la red de las cámaras frigoríficas y la falta de una base centralizada actuán como una barrera de protección frente a ataques cibernéticos. A diferencia de la gestión en otros países como Francia, los centros españoles disponen de software propio, personal presencial las 24 horas y protocolos de traslado de muestras. El sector sanitario se mantiene como el principal objetivo de los ciberataques en Europa, con el ransomware representando el 54% de las incidencias registradas. Porque la mayoría gestiona localmente sus cámaras y software, sin una base de datos centralizada que interconecte todos los centros, y usan sistemas independientes de monitorización que detectan desviaciones de temperatura a tiempo. Mantienen una red interna con sondas calibradas y validadas, monitorizan temperatura en tiempo real y mantienen personal 24 horas que controla dispositivos y actúa ante alarmas. En Francia tres centros sufrieron un ataque que buscó alterar la temperatura de las muestras, aunque las autoridades evitaron daños en las unidades sanguíneas; el episodio aumentó la alarma y la revisión de protocolos. Lo que ya ha ocurrido sería la posible filtración de datos personales de donantes y la interrupción del suministro; lo que podría ocurrir es la falta de respuesta coordinada nacional que garantice suministro de SoHO en incidentes masivos. Enisa indica que la sanidad ha sido el sector más afectado entre 2020 y 2023 y que 54% de los incidentes registrados en sanidad en Europa correspondieron a ransomware. En los últimos meses, Europa ha sufrido numerosos ciberataques prácticamente en todos los sectores estratégicos que están afectando a servicios esenciales, infraestructuras críticas y cadenas de suministro. Y sus consecuencias van desde la interrupción de la actividad hasta la filtración de datos personales. Los centros de transfusiones tampoco han quedado exentos de estos hackeos . Hace unos días, tres centros bancos de sangre franceses recibieron un ciberataque que las autoridades lograron frenar antes de que pudieran causar cualquier daño a las muestras sanguíneas . Según el banco francés de sangre ( EFS , por sus siglas en inglés), se pretendía elevar la temperatura de la sangre de -30ºC a 110ºC. Estos últimos movimientos han encendido las alarmas de los bancos de sangre españoles que están preocupados por la guerra híbrida que sufre Europa. Igualmente, varios centros de transfusiones aseguran a este diario que están menos expuestos a recibir ataques porque no tienen centralizada su seguridad, a diferencia de lo que ocurre en otros países europeos como Francia. Paradójicamente, la menor madurez tecnológica de las infraestructuras y la falta de interoperabilidad de los datos actúan como una barrera que reduce la exposición a este tipo de ataques cibernéticos. "En la mayoría de los centros, la seguridad de las cámaras frigoríficas y congeladores no depende de un sistema externo sino que cada centro se autogestiona y dispone de su propio software", argumenta José Antonio García Erce, vocal de la Sociedad Española de Hematología (SEHH) y director del Banco de Sangre y Tejidos de Navarra a este diario. En su caso, se dispone de una red interna "en la cual tenemos sondas calibradas y validadas, estamos monitorizando en tiempo real la temperatura y el estado de los congeladores y frigoríficos. Y además de eso, nuestro personal está las 24 horas presente en los centros. Hacen turnos para controlar que todos los dispositivos tengan la temperatura controlada". Además, gran parte de los centros cuenta con alarmas configuradas para avisar con margen suficiente antes de que realmente los componentes se vean afectados. ¿Hay riesgo entonces de que ocurra lo mismo que en Francia? Los centros de transfusiones ins
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