La relación entre la sociedad y los animales ha cambiado en las últimas décadas. La vivienda, las leyes y las ciudades se han adaptado a los animales. Las empresas han visto en ese cambio un negocio. La misma idea se repite en muchos de los dueños de mascotas; que el animal viva mejor, de su bienestar depende la satisfacción del dueño. Hoy, las mascotas son un miembro más de la familia, y eso se nota en la cesta de la compra, en la contabilidad del hogar y en el veterinario. Según Asociación Española de la Industria y el Comercio del sector del Animal de Compañía , el 52 % de los hogares tiene animal de compañía, y el 89 % de sus dueños considera a su mascota «un miembro más de la familia». La firma de alimentación natural Wild Balance describe este cambio como «una tendencia, una ola que se va gestando», donde tiendas y empresarios detectan la oportunidad. El resultado es un mercado en el que el dueño decide con más criterios y compra más productos y servicios para un animal al que «mimamos incluso más que a nosotros mismos». Según Jesús Millán, director de Oferta de Asisa , muchas de las contrataciones de seguros de mascotas las realizan adultos jóvenes y familias de mediana edad. Millán añade que las generaciones más jóvenes muestran una vinculación especialmente intensa con sus animales, lo que favorece el interés por los seguros veterinarios. «Más que la estructura familiar, el elemento que determina la contratación de un seguro veterinario es el vínculo afectivo con la mascota» , sostiene Millán. La contratación, comenta, no responde tanto a criterios geográficos o de nivel de renta como al compromiso con el cuidado de la mascota y al deseo de prevenir gastos imprevistos. Según la aseguradora, los dueños demandan hoy coberturas más amplias, como asistencia veterinaria, urgencias, pruebas diagnósticas, cirugía, hospitalización o servicios preventivos. Las pólizas tienen muchas similitudes con los seguros de salud de las personas. La Ley 7/2023 , ley estatal que regula a los animales de compañía y a los silvestres en cautividad en toda España. Así pues reconoce a los animales como seres sintientes y establece obligaciones para sus dueños, como el microchip, la esterilización y un seguro de responsabilidad civil para los perros, además de limitar la venta y prohibir el abandono y las peleas. Esta ley impulsó la contratación de seguros de responsabilidad civil. Millán reconoce que es difícil separar su efecto en el seguro de mascotas, porque en este producto esa cobertura suele ser complementaria. Lo que sí considera claro es que la ley ha llevado a muchos propietarios a informarse sobre coberturas que antes no se planteaban. Millán describe el seguro como algo que «se percibe cada vez más como una inversión en bienestar y prevención, y no solo como una forma de ahorrar ante posibles imprevistos». Según la aseguradora, por regla general el cliente sabe lo que contrata, y las aseguradoras hacen un esfuerzo para ser claras y transparentes. Ismael Rosaleny , director comercial y de producto de Wild Balance , no fija un año exacto. Habla de una tendencia que se gesta despacio: «una ola que se va gestando» . El alimento húmedo en lata ya estaba mucho más extendido en Alemania o Reino Unido que en España, y la dieta BARF (Biologically Appropriate Raw Food, alimentación cruda y biológicamente adecuada) llegó antes a esos mercados. Después aparecen los empresarios que ven la oportunidad, los distribuidores que traen marcas extranjeras y las tiendas que empiezan a ofrecer alternativas. La demanda en el sector de las mascotas ha cambiado en los últimos años a través de dos vías. La primera es la humanización: «Hoy son un miembro más de la familia. Queremos lo mejor para ellos y, en muchos casos, los mimamos incluso más que a nosotros mismos» . La segunda es la preocupación por la propia dieta. Se leen etiquetas, se miran ingredientes y valores nutricionales, y «esa misma preocupación la trasladamos a nuestros animales» . La marca empe
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