La trágica colisión ferroviaria registrada en la localidad toledana de Urda continúa dejando consecuencias humanas y logísticas mientras se avanza hacia la normalización de la zona. A primera hora, un total de once personas permanecen ingresadas en distintos centros hospitalarios de Castilla-La Mancha recibiendo atención médica. La evolución sanitaria ha permitido que, de las 110 personas que en su día precisaron ingreso hospitalario tras el siniestro, noventa y nueve ya hayan recibido el alta médica. Respecto a los pacientes que continúan bajo supervisión facultativa, seis se encuentran en el Hospital Universitario de Toledo, incluyendo dos que permanecen en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) y cuatro en planta. A ellos se añaden uno en el Hospital Mancha Centro de Alcázar de San Juan, tres en el Hospital de Ciudad Real y otro más en el Hospital de Albacete. En las últimas horas se han registrado algunas mejoras, como tres altas hospitalarias en Toledo y el traslado de un herido al Hospital de Ciudad Real a un centro de Madrid. En paralelo a la atención sanitaria, los servicios de emergencia y las instituciones avanzan en los trámites relacionados con las víctimas mortales. El balance provisional se mantiene en sesenta y nueve fallecidos, de los cuales cuarenta eran hombres y veintinueve mujeres, todos ellos mayores de edad. Del total de víctimas mortales, cincuenta y cuatro tenían nacionalidad española y quince procedían de otros países. Según los datos aportados por el Centro Integrado de Datos, sesenta y seis de los cuerpos ya han sido entregados formalmente a sus respectivas familias. Los tres restantes continúan en el Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses de Toledo, a la espera de finalizar los procedimientos consulares imprescindibles para proceder a su repatriación o entrega definitiva. En el plano operativo, la zona del siniestro encara una fase crucial con la retirada definitiva de los restos de los convoyes implicados. Los trabajos se centran en el traslado de los dos últimos vagones del tren de alta velocidad que aún permanecían en el lugar de los hechos. Esta operativa da continuidad a las labores desarrolladas durante las jornadas precedentes, en las que varios vagones fueron desplazados desde Urda hasta la base de mantenimiento de alta velocidad que Renfe posee en Villaseca de la Sagra, también en la provincia de Toledo. Todos los restos trasladados quedan bajo custodia judicial por orden directa de la jueza instructora que dirige la causa. En estas labores de retirada y seguridad participan activamente unos cuarenta efectivos de la Guardia Civil, movilizados desde diversas especialidades como la Agrupación de Reserva y Seguridad, el servicio aéreo mediante drones, Seguridad Ciudadana, Tráfico, el escuadrón de Caballería y agentes de Policía Judicial. La finalización de estas tareas de retirada permitirá despejar definitivamente la zona y facilitar las actuaciones posteriores, mientras la investigación judicial sigue su curso para esclarecer todas las circunstancias que rodearon a este grave suceso ferroviario que ha marcado a la región. Fuente: Tribuna Avila
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