El sector de la castaña en la comarca de El Bierzo se enfrenta a uno de los momentos más delicados de las últimas dos décadas, con una campaña que está a punto de cerrarse dejando cifras muy negativas y un sabor marcadamente amargo entre los productores locales. Según las estimaciones trasladadas por el director de la Mesa del Castaño del Bierzo, Pablo Linares, todo apunta a que la recolección actual no alcanzará ni siquiera el cincuenta por ciento de la producción que se considera habitual en un año normal. Mientras que en estas fechas el ritmo de trabajo debería ser intenso y prolongado, en numerosos castañares de la zona apenas queda ya fruto útil que recoger, evidenciando un desplome sin precedentes recientes. Los motivos detrás de este drástico descenso responden principalmente a factores meteorológicos adversos que no han acompañado el ciclo de crecimiento del fruto. Las condiciones climáticas han provocado que las castañas crezcan con un tamaño reducido, y en muchos casos se han secado por completo antes de llegar a desprenderse del árbol. A esto se le suma la incidencia de problemas añadidos como la aparición de gusanos y hongos en determinadas áreas de producción. No obstante, esta compleja situación no constituye un fenómeno aislado de la comarca berciana, ya que otros territorios productores del continente europeo están atravesando paralelamente una temporada igual de complicada. La inquietud de los profesionales del sector trasciende el balance de esta cosecha concreta y pone el foco en la vulnerabilidad de los árboles ante los cambios bruscos de temperatura, que dificultan su adaptación natural, con especial incidencia en los ejemplares más antiguos. Con el objetivo de abordar esta problemática de cara al futuro, la búsqueda de variedades de castaño que muestren una mayor resistencia frente al cambio climático se erigirá como uno de los asuntos centrales a tratar en el marco de BioCastanea. A pesar de que las reiteradas malas campañas han mermado la rentabilidad y afectado también a las nuevas plantaciones, desde el sector se mantiene una visión optimista, recordando la capacidad de resiliencia demostrada históricamente por el cultivo en la región y destacando el compromiso de quienes continúan apostando por nuevas plantaciones. Fuente: Digital De Leon
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