La insólita relación entre un toro y un asno, en Etiopía, combina, hasta ahora, unas 51 montas, la búsqueda continua de afecto y los contactos físicos recíprocos, aun viviendo con otros posibles compañeros de su propia especie. En Etopía ha ocurrido un acontecimiento que tiene a los científicos en vilo: un toro y un asno se han hecho «pareja» . Lo que más llamó la atención de los investigadores fue que se producían montas, se buscaban, permanecían juntos en todo momento y se proporcionaban afecto físico mutuamente, como pequeños mordiscos o lametones de limpieza. Achille es el nombre del toro y Patroclo el del asno. El equipo de etólogos de la Universidad de Pisa, encargados de la investigación, documentó hasta 51 montas solo entre los días 6 y 19 de marzo de 2026 , acompañadas de lameduras, roces y acercamientos iniciados también por Patroclo. La investigación que han realizado ha sido publicada en la revista Current Biology y describe una relación social selectiva que incluía las conductas sexuales y se desarrollaba en presencia de otros animales de ambas especies y sexos. Ese contexto dificulta atribuir lo observado únicamente a la falta de posibles parejas. El caso abre una pregunta sobre la función social del comportamiento sexual: si estas interacciones contribuían a mantener el vínculo. Las interacciones sexuales entre individuos del mismo sexo se han documentado ampliamente en cientos de especies animales . Sin embargo, la ciencia solía interpretar estos episodios interespecíficos como hechos aislados, confusiones hormonales o simples respuestas a la falta de parejas del mismo grupo. Un nuevo estudio desmiente esta visión simplista al registrar una relación duradera, selectiva y recíproca entre un toro y un asno macho en una meseta rural de Etiopía. El trabajo, publicado recientemente en la revista Current Biology , revela que ambos ejemplares mantenían un vínculo afectivo y sexual constante a pesar de pertenecer a dueños distintos, convivir con otros congéneres de ambos sexos y encontrarse únicamente de forma casual durante las horas de pastoreo. El hallazgo se produjo de forma fortuita mientras el equipo realizaba otro trabajo de campo . Durante el periodo de observación, los científicos presenciaron cómo Achille, el toro, montaba a Patroclo, el asno macho. Lo que más sorprendió a los investigadores no fue la monta en sí, sino la respuesta: en lugar de huir, dar patadas o mostrar agresividad, Patroclo buscaba activamente la proximidad del toro. Entre el 6 y el 19 de marzo de 2026, los etólogos contabilizaron un total de 51 montas entre ambos animales . Lejos de ser un acto unidireccional, el asno presentaba con frecuencia sus cuartos traseros al toro e incluso le daba pequeños mordiscos cariñosos para estimular la interacción. “Las interacciones sexuales entre Achille y Patroclo no fueron eventos aislados”, explica Elisabetta Palagi , investigadora de la Universidad de Pisa y coautora del trabajo. “Lo que realmente llamó nuestra atención fue que estas interacciones estaban integradas en una relación social muy selectiva y consistente entre los dos individuos”. A lo largo de las jornadas de observación, los dos machos dedicaron la mayor parte de su tiempo de descanso y pastoreo a permanecer juntos , demostrando conductas afiliativas que incluían lameduras, frotes de cabeza y caricias con el hocico. Esta dinámica afectiva se mantuvo de manera exclusiva . Cuando el toro intentó acercarse en dos ocasiones a otro asno macho del rebaño, este último reaccionó con claras conductas de rechazo, como orejas gachas y gestos de amenaza. “Ambos animales eligieron repetidamente permanecer cerca y participar en variados comportamientos de afinidad junto a las montas”, señala André B. da Cruz, doctorando en la institución italiana. “ Lo crucial es que esto sucedía en un entorno social donde ambos tenían acceso a otros potenciales compañeros , incluidos individuos de su propia especie y de ambos sexos”. El equipo subraya que este caso
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