El correo electrónico, la puerta por la que entra el fraude en las pymes manchegas

Fuente: Cuadernos Manchegos · sociedad · Castilla-La Mancha, España

El correo electrónico, la puerta por la que entra el fraude en las pymes manchegas

En una bodega, una cooperativa agrícola o una ferretería de cualquier pueblo de La Mancha, el correo electrónico se ha convertido en la herramienta por la que pasa casi todo: pedidos a proveedores, facturas, documentación de la PAC, presupuestos para clientes de fuera y comunicaciones con la gestoría. Precisamente por eso es también el canal favorito de quienes intentan estafar a las pequeñas empresas. Cuadernos Manchegos recogía recientemente que el INCIBE ofrece un test gratuito de cinco minutos para saber por dónde puede entrar un ciberataque en un negocio , y el uso del correo es una de las primeras cosas que evalúa. La estafa más dañina para una pyme no suele ser un virus espectacular, sino un correo muy bien escrito. Alguien que se hace pasar por un proveedor habitual avisa de que la empresa ha cambiado de banco y pide que la próxima transferencia se haga a un número de cuenta nuevo. El mensaje llega en el momento oportuno, con el tono de siempre y a veces desde una dirección casi idéntica a la real, con una letra cambiada que nadie se para a mirar. Cuando se descubre el engaño, el dinero ya ha salido de la cuenta y recuperarlo es muy difícil. La variante inversa también es frecuente: el estafador se hace pasar por la propia empresa ante sus clientes. Para una bodega que vende a distribuidores de otras comunidades o del extranjero, o para una cooperativa que liquida con decenas de socios, basta un correo falso con una factura modificada para que el perjuicio afecte a terceros y, de paso, a la reputación de la empresa. Este tipo de fraude se aprovecha de una debilidad muy concreta: el destinatario no tiene forma fácil de saber si el remitente es quien dice ser. Esa debilidad es mayor cuando la empresa trabaja con direcciones gratuitas genéricas, idénticas en formato a las de millones de particulares. Muchas pymes de la región siguen funcionando con la misma cuenta gratuita que abrió el fundador hace quince años. Pasar a un correo corporativo con el dominio de la empresa tiene ventajas que van más allá de la imagen. Los clientes y proveedores aprenden a reconocer los mensajes auténticos, la empresa conserva el control de las cuentas cuando un empleado se marcha y es posible configurar los registros técnicos que permiten a otros servidores comprobar que un correo sale realmente del dominio. Algunos servicios añaden además cifrado de extremo a extremo y alojamiento de los datos en Europa, algo útil cuando se intercambian contratos, nóminas o datos de socios sujetos al RGPD. Nada de esto convierte el buzón en invulnerable. Un dominio propio dificulta que suplanten a la empresa, pero no impide que un empleado caiga en un correo falso que imita a un tercero. Por eso la tecnología funciona mejor cuando va acompañada de algunas costumbres sencillas dentro de la oficina. La más eficaz es también la más barata: cualquier petición de cambio de cuenta bancaria se confirma por teléfono, llamando al número que ya consta en la ficha del proveedor y nunca al que figura en el propio correo. Ayuda mucho, además, que cada persona tenga su propia cuenta en lugar de compartir una sola dirección entre varios trabajadores, y que la verificación en dos pasos esté activada desde el primer día. Así, una contraseña robada no basta para entrar en el buzón, y si algo sale mal se sabe desde qué cuenta ocurrió. También conviene revisar quién tiene acceso al panel del dominio y a las cuentas de correo, porque es habitual que esos datos se queden en manos de la empresa informática que hizo la web años atrás o de un antiguo empleado. Por último, la formación no necesita ser complicada. Una charla breve cuando alguien se incorpora y un aviso al equipo cada vez que llega un correo sospechoso hacen que la plantilla aprenda a detectar las señales: urgencia injustificada, cambios de última hora en los datos de pago, adjuntos inesperados o direcciones que se parecen demasiado a otras conocidas. Las empresas de Castilla-La Mancha cuentan con apoyo público para e

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